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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Empezando con un Cuadro de Mando (y2)



En la primera parte de este post indicamos las razones por las que una empresa llega a darse cuenta de que necesita un Cuadro de Mando y esbozamos las fases en las que un proyecto de este tipo se debe abordar


Detallamos en esta entrada dichas fases



Análisis de Procesos y Objetivos 


Para poder medir primero tenemos que saber qué medir. Pero, ¿en qué consiste saber “qué” tenemos que medir? Debemos entender la empresa, cuál es su propuesta de valor al mercado y como se configura para entregarla (esto es, cuáles son sus procesos internos). También debemos conocer qué objetivos se quiere alcanzar, lo que debería venir derivado de la propuesta de valor. 

Aspectos clave


  • Estudio de los procesos y subprocesos básicos de negocio

  • Objetivos estratégicos: definición, medición, disponibilidad

  • Coherencia de los objetivos con los procesos (aspecto importante que a veces se pasa por alto y que es básico: si los procesos no están alineados con los objetivos, cualquier intento de monitorizarlos será inútil)

  • Realizar un inventario de procesos con objetivos asociados

KPIs a monitorizar y diseño


Una vez conocido QUÉ es lo que queremos medir, podemos abordar el CÓMO lo vamos a hacer, en una doble vía. Por un lado identificaremos que KPI  son los más adecuados para monitorizar a la empresa y, por otro, como los dibujaremos en nuestro Cuadro de Mando


  • Selección de los KPIs que mejor midan cada proceso-objetivo. Se trata de identificar todos aquellos KPIs que pueden ayudarnos para, posteriormente, seleccionar sólo unos pocos (los que mejor y con mayor anticipación expliquen el objetivo, normalmente 2 ó 3 por cada uno de ellos). Por cada indicador tendremos que

o   Definirlo de forma clara y breve

o   Indicar su fórmula de cálculo. Este punto y el anterior tienen el ánimo de que toda la organización entienda lo mismo al hablar de un indicador y no existan diferentes interpretaciones del mismo

o   Periodicidad con la que se quiere extraer (¿diario? ¿puede ser semanalmente o basta con que se haga una vez al mes?)

o   Responsable de su cumplimiento. Si no se alcanza el indicador, será a quien haya que pedir responsabilidades. Si se alcanza, será quien reciba las felicitaciones

o   Dimensiones por las que se analizará: por mercado, por tipo de producto… Algo muy variable en función de cada empresa

o   Fuentes de información de las que obtenemos los datos para su cálculo

  • Una vez definidos los KPI, se decide el diseño que tendrá el CdM, constituyendo este uno de los aspectos críticos del Proyecto: con un mal diseño no hay Cuadro de Mando

o   Debemos elegir cómo representar cada KPI (¿es un gráfico? De ser así, ¿de qué tipo? ¿o mejor un indicador?) y que alertas operan (¿cuándo se debe mostrar en “rojo”?)

o   Modo de análisis: como relacionar información para facilitar conclusiones. Íntimamente relacionado con el punto anterior, la forma en la que “pintemos” cada indicador, así como sus distribución en pantalla facilitará la “lectura en automático”  y que nuestros celebro pueda establecer conexiones y patrones de “causa-efecto” a partir de la información mostrada

o   Identificación del destinatario: diferentes destinatarios pueden requerir representaciones distintas. No es lo mismo un CdM para el área de operaciones para el CEO de la compañía. El diseño del CdM debe adaptarse al usuario y no al revés




Análisis del Modelo de Datos y Construcción
Una vez que tenemos claro QUÉ queremos medir y CÓMO lo vamos a hacer, debemos enfrentarnos con los sistemas de información de la empresa para poder bucear en ellos en busca de los datos que precisamos

  • Sobre las fuentes de información

o   El primer paso será identificar las fuentes de información e inventariarlas, indicando que almacena cada una de ella (datos de clientes, contables, de producción, de registro de llamadas…) Las fuentes puede ser diversas, desde ofimáticas (Excel / Access) a bases de datos SQL o arquitecturas tipo MongoDB

o   Estructura de los Datos en cada una de las bases de datos, cómo se almacenan. Por ejemplo, en una fecha, ¿se registra a fecha en un campo y la hora en otro o se hace de forma conjunta? ¿la fecha es local, CET…)

o   Procesos de ETL (extract, transform and load, extracción, transformación y carga). Como sabemos que datos queremos, dónde están y cómo se almacenan, lo que tenemos que hacer ahora es diseñar los procedimientos que van a buscar cada dato a allí donde reside, lo adapta (por ejemplo, normalizando todas las horas a CET)

o   Consolidación en repositorio, que no es más que llevar los datos extraídos y transformados a algún sitio donde se almacenen y puedan ser consultados por nuestro Cuadro de Mando. A veces será un verdadero data Wharehouse, a veces unos ficheros Excel… será el tamaño de la empresa y del proyecto el que lo determine

  • A continuación, abordamos una de las últimas y más vistosas fases (y que en muchas ocasiones se acomete en primer lugar, lo que supone un error que implica pérdida de recursos, de tiempo y a veces de credibilidad en el propio proyecto que termina por provocar su abandono) y que es la Construcción de Pantallas. En la herramienta de BI que hayamos elegido, crearemos los gráficos, indicadores, selectores y filtros que previamente hemos diseñado en un papel
  •  Programamos posteriormente las recargas periódicas que la lógica de la información nos indique (en la monitorización de un call center será cada pocos segundos, en procesos de venta compleja, quizá quincenal o mensual)


  • Procederemos a realizar pruebas que garanticen que la información es correcta y no sesgada y realizaremos la formación oportuna

Llegados aquí, solo nos resta publicar nuestro Cuadro de Mando (¡y estar preparados para mantenerlo!)

domingo, 29 de noviembre de 2015

Empezando con un Cuadro de Mando (1)

Recientemente tuve la oportunidad de visitar una start up realmente inspiradora. Se está posicionando en un nicho de negocio, equipo joven y dinámico, con un espíritu fresco, permeable a cualquier buena idea, viniese de donde viniese. Estaban teniendo bastante éxito, con crecimiento acelerado y... con tres características quizá lógicas pero preocupantes

  1. Empresa de reciente creación, más preocupada de mantener el fuerte crecimiento que de digerirlo
  2. Sistemas no integrados entre sí (CRM, ACD, ERP...)
  3. Ausencia de capa de BI que aglutine la información de la empresa (datos no es igual a información)
La principal consecuencia de esta situación es una importante carencia en la información de gestión que se tiene, ya que es ddesestructurada, de obtención muchas veces manual, sujeta a errores y/o incorrecciones, a destiempo y costosa. 

Ante eso es patente la necesidad más urgente que les trasladé: la ordenación de la Inteligencia de Negocio en dos vías
  • Definición de Cuadros de Mando asociados a las operaciones (en su caso atención al cliente e impagos), que deberán ir siendo posteriormente complementados con los relativos a finanzas, calidad, etc hasta tener una visión completa
  • Establecimiento de la infraestructura y procesos para la elaboración de dichos cuadros de mando
Ya hemos hablado anteriormente en este blog de porqué necesitamos un Cuadro de Mando, pero de forma rápida diremos que debe permitir a los gestores dar respuesta a tres preguntas
  1. ¿Qué está pasando?
  2. ¿Por qué está pasando?
  3. ¿Cómo podemos mejorar los resultados?
El Cuadro de Mando ha de ser
  • Sencillo y claro. Suministra información relevante, fiable, rentable y sintética
  • Un documento periódico que abaliza variables de gestión al nivel correspondiente
  • Debe tener un concepto piramidal de la información:
    • Niveles altos: más áreas y mayor síntesis
    • Niveles más operativos: menos áreas y mayor detalle
  • La presentación ha de ser normalizada
  • Un buen Cuadro de Mando es bidireccional: compara resultados con objetivos
Una vez expuesto todo esto, los gestores de la empresa me preguntaron (¡lógico!) y esto ¿es muy complicado de montar?. En realidad no demasiado, basta tener un método claro y afrontar las fases con lógica


 Gráficamente, el trabajo a realizar es el siguiente:



Vemos que hay cuatro grandes fases

  1. Análisis del negocio: procesos del mismo y objetivos corporativos a alcanzar
  2. Análisis y tratamiento de los sistemas: dónde y cómo está almacena la información y forma de acceder a ella
  3. Diseño del Cuadro de Mando: cuales son los kpis debemos monitorizar (partiendo del análisis de negocio y la disponibilidad de datos) y como los representaremos
  4. Construcción del Cuadro de Mando
El detalle específico de cada una de estas fases lo veremos la siguiente entrada del blog






jueves, 4 de diciembre de 2014

Los 8 errores en el uso de KPIs

Un apunte breve, ¿cuáles son los errores más comunes en el uso y elección de KPIs? En la imagen los resumo



viernes, 26 de septiembre de 2014

Conducción de un Contact Center o Forcedesk Management

(Entrada publicada originalmente en el Blog de ON Soluciones)


Tres son las claves para afrontar, con garantías de éxito, la gestión de un Call Center. La primera reside en realizar una buena previsión de lo que va a ocurrir (esto es, cuantos clientes nos van a llamar, cuando lo van a hacer y cuanto durarán sus llamadas); la segunda es planificar los turnos ajustados a esta previsión, observando el doble criterio de prestar los niveles de servicio exigidos sin incurrir en exceso de recursos. Y la tercera, de la que nos ocupamos en esta entrada, consiste en llevar a cabo una conducción del centro o force desk management. Entendemos por conducción las personas, metodología y herramientas de seguimiento en tiempo real que corrijan las desviaciones de demanda y/o recursos que se produzcan para lograr los objetivos establecidos.

A pesar de contar con la mejor planificación posible y un correcto dimensionado de turnos, lo habitual es que existan desviaciones y, por tanto, la necesidad de toma de acciones correctoras en tiempo real. La conducción es el arte de tomar dichas decisiones asegurando el mejor desempeño en el cumplimiento de los niveles de servicio.



Diagrama conceptual del Forcedesk Management

Ha habido una avería en el Metro y me faltan 4 personas del turno; la demanda de mi servicio está condicionada por la meteorología y está lloviendo ¡en julio!; el departamento de márketing no ha avisado de que lanzan un nuevo producto y los teléfonos echan humo con las dudas de los clientes…. Todas estas son circunstancias que pueden pasar, y pasan, en un Call Center. Ante ellas hay que reaccionar, conduciendo el centro; esto es, tomando las decisiones adecuadas para lograr el mejor nivel de servicio considerando las circunstancias. Pedir que los operadores adelanten (o atrasen) la comida, tratar de aligerar las llamadas, cuyo AHT hoy está siendo elevado, aprovechar para dar formación, ahora que tenemos poca actividad…. Son algunas de las acciones a tomar. Pero, como siempre, estas decisiones han de estar basadas en datos, en conocer que está pasando y que debería pasar.

El proceso de forcedesk management sigue el esquema del diagrama anterior
  • Partimos con la previsión realizada: qué debería estar pasando
  • Contrastamos con la realidad: que está efectivamente pasando
  • Los datos de los turnos nos dirán con qué personal podremos contar
  •  Analizar el entorno, que está pasando que tenga influencia en nuestro Centro
  • Con todo ello, analizamos las desviaciones que se producen (y las que estimamos que se producirán) y
  • Tendremos la base para poder tomar acciones correctoras

Como indicábamos anteriormente, la clave es la información disponible y para ello, el “conductor” del centro (o “gestor de recursos”) debe disponer de un cuadro de mando que, de forma sencilla y gráfica, le presente los datos que precisa para su trabajo. Como expertos en Operaciones en Call Center, en On Soluciones hemos puestos en marcha varios departamentos de Conducción, incluyendo nuestro trabajo la formación a las personas encargadas y la confección del cuadro de mando específico para esta tarea.

Cada empresa tiene su propio modelo de negocio, sus clientes, sus objetivos y prioridades por lo que la herramienta de conducción ha de ser específica a cada una de ellas; sin embargo, la filosofía general siempre será la misma.





Iremos siguiendo los indicadores clave: cuál es nuestro NDS actual, volumen de llamadas recibidas vs previstas, duración, agentes presentes… En suma, tendremos en nuestras pantallas la situación del centro, el porqué de dicha situación y evolución previsible y, a partir de ahí cómo debemos gestionarlo el resto del día.

martes, 1 de abril de 2014

Cómo medir el trabajo en curso (WIP)

Cualquier directivo en una industria o comercio sentirá auténtico pavor ante una palabra maldita: inventarios. A nadie le gustan los inventarios: consumen espacio físico, detraen recursos financieros para sostenerlos, pueden quedar obsoletos y su valor ser cero… Gran parte de los nuevos modelos de gestión se orientan a eliminarlos o reducirlos, cuando menos (Just In Time, por ejemplo). Una de las claves del éxito de Inditex   está en su eficaz gestión de los inventarios
Con todo, la industria y el comercio tienen una ventaja sobre los servicios: los inventarios son visibles y, por tanto, obligan sí o sí a tomar conciencia de su problema. Pero en una empresa de servicios los inventarios no se ven, por lo que parece que no existen y, por tanto, no se gestionan. Y, sin embargo, existen. En una empresa de servicios los inventarios son el trabajo en curso las tareas que entran y que hay que realizar y no se acaban, se quedan ahí esperando su turno.
Gráficamente, se representan como el “saldo” de un flujo que entre y sale: entran actividades que realizar, salen (por finalización o cancelación) dichas actividades y en el “medio” se quedan aquellas que están en curso lo que constituye el WIP (work in progress) de la empresa



Debemos, por tanto, medir el WIP de nuestra empresa de servicios. Necesitamos para ello conocer las tareas que se crean por fecha de apertura y la fecha en la que se solucionan.  Si, además queremos conocer el WIP por cada departamento (una tarea puede viajar de un departamento a otro según se escala para su resolución, en este caso el WIP total estará representado por la suma de los WIP parciales de cada uno de los departamentos) necesitaríamos la fecha del escalado y el nuevo encargado de tramitarla

Que exista trabajo en curso no es por si malo: puede sea inevitable por nuestro modelo de negocio por lo que una primera idea sería comprobar su estabilidad, ¿cómo se comporta? ¿crece? ¿está en los mismos parámetros? La mejor manera de analizarlo es con un gráfico en el que en barras tenemos las tareas que entran y salen y en líneas el stock de las mismas:



Un ejemplo de WIP creciente sería el siguiente:



El proceso anterior está descontrolado porque, para valores más o menos constantes de tareas de entrada, el trabajo en curso está creciendo de forma acusada, pasado de menos de 50 tareas pendientes hace un año a casi 250 actualmente. En el razonamiento anterior hemos deslizado implícitamente una idea: la valoración del WIP debemos hacerla no en valores absolutos sino en valores relativos. Para ello lo mejor es analizarlo en "días WIP"

  • Días WIP entrada: relación del trabajo en curso con el que entra diariamente 
  • Días WIP salida: relación del trabajo en curso con el que se saca diariamente
En análisis conjunto de estas tres magnitudes (valor absoluto, días de entrada y días de salida) nos dará la imagen real de lo que está sucediendo con nuestro proceso.



En este ejemplo, si solo nos quedásemos con la imagen del saldo, la evaluación del departamento sería catastrófica. Sin embargo, al ponerlo en correlación con el volumen de actividades que entran y salen vemos que la actuación es buena (está incrementándose su volumen de salida, de poco más de 6 tareas diarias a algo más de 10) viniendo el crecimiento no por una inadecuada gestión del proceso sino por haberse desbocado el ritmo de entradas.

martes, 29 de octubre de 2013

Como definir indicadores en un Cuadro de Mando

Definir indicadores en un Cuadro de Mando es definir procesos. Debemos tener claro los procesos de negocio (conjunto de tareas relacionadas lógicamente llevadas a cabo para lograr un resultado de negocio definido) existentes y conocer, para cada uno de ellos, que objetivo se pretende conseguir y que subprocesos (o procesos de nivel 2) se necesitan.



El mapa de procesos nos marcará cuales son los puntos en los que debemos establecer la medición, cuales son los aspectos clave que marcan el éxito o no del negocio.

Un objetivo es una meta medible y cuantificable a la que queremos llegar para garantizar la consecución del éxito empresarial, se fija en "que" hay que lograr. Si el objetivo nos dice "que" hay que conseguir, el KPI (key performance indicator) nos dice "como" lo vamos a conseguir. Miden el nivel de desempeño de un proceso y se orientan a un objetivo: si el "como" se produce según lo previsto, se alcanzará el objetivo.

Un ejemplo: en la mayoría de las empresas "ventas" es un objetivo a alcanzar, inserto en el Cuadro de Mando. Sin embargo, cuando lo medimos, ya es demasiado tarde: si el objetivo de ventas es de 35.000€ para el mes de Julio y al revisar nuestro CdM el 1 de Agosto vemos que nos hemos quedado en 28.000€, sabremos que no hemos cumplido nuestro objetivo pero ya será demasiado tarde para reaccionar. Podemos tomar medidas para mejorar en próximos meses, pero ya no podremos enmendar el fallo de Julio. Una buena selección de indicadores irá "un paso más atrás" y  analizará el proceso de ventas y buscará dónde establecer de forma óptima la medición. En el modelo de negocio definido en la imagen anterior, un buen indicador serían las visitas. Si sabemos que, por ejemplo, son necesarias cinco visitas para obtener un pedido y que este fructifica, en media, a los 30 días con un importe de 400€, en junio (un mes antes del cumplimiento de nuestro objetivo de ventas) deberemos estar midiendo las visitas. Así, si nuestra medición diaria de las mismas (y la extrapolación para todo el mes) nos dice que finalizaremos con 350 visitas, que se corresponderán con 70 pedidos (1 de cada 5) por un importe de 28.000€ (400€ c/u) sabremos, antes de que llegue Julio que el objetivo de este mes no se cumplirá y estaremos a tiempo de tomar las medidas correctoras que estimemos necesarias.

Ante la pregunta de si es mejor, entonces, trabajar con objetivos o con KIP's, la respuesta no puede ser otra que, en realidad, hay que trabajar con ambos. Necesitamos objetivos porque nos recuerdan el destino al que vamos pero también KPI's que nos digan si el camino que demos tomado es el correcto, No obstante, normalmente en un Cuadro de Mando habrá más KPI's que objetivos.

Para cada proceso de debe inventariar de forma rigurosa y por escrito los siguientes aspectos


  • Objetivo: qué se pretende conseguir con el proceso
  • Valores a alcanzar, con umbrales, si corresponde
  • Subproceso: si existen subprocesos o pasos
  • Indicador: que indicador o indicadores reflejan más fielmente el cumplimiento del objetivo
  • Definición: clara e inequívoca a fin de no presentar dudas en cuanto a su interpretación y que siempre sea calculado de la misma manera, por todos los intervinientes
  • Fórmula: si es necesario
  • Periodicidad: cada cuanto se debe medir
  • Responsable del cumplimiento del indicador
  • Dimensiones: medir por área geográfica, por segmento, por responsable...
  • Representación: como se va a informar del indicador
  • Fuente de información: sistema de obtención de datos, si es automático o manual etc.
La tabla de definición del ejemplo anteriormente expuesto quedaría así: